
Yo siento la muerte tocarme
con sus manos frias mi seno
Y besar mi cuello con sus lábios
sedientos de deseo... escalofríos...
Para seducirme y llevarme a la última cama
como una guarra promiscua
prostituyendo mis huesos y sangre
Pero adentro sonrio y mi alma
se acuerda de tus ojos azules,
serenos, tu pelo amarillo!
y sin enbargo hay una oposición dentro de mi
Dos mujeres, Dos sueños, Dos metas de deseos...
Si te toco jamás podré morir
y si muero jamás podré tocarte
¡Y para hartar el hambre de mis codicias
Solo hay para mi un dulce camino
seguirte tocando y morirme en tus brazos!
... Augusto de Almeida
No hay comentarios.:
Publicar un comentario